viernes, 10 de abril de 2009

Crítica de cine: «Monstruos contra alienígenas»



Koldo LANDALUZE
Gara, 9 de abril de 2009

En la desigual «batalla» que DreamWork entabla con Pixar en los territorios de la animación tridimensional, el espectador es el principal beneficiario de esta dura pugna en la que, película a película, cada compañía pretende subir un poco más el listón. En un intento por limar la distancia que le separa de la intocable Pixar, la DreamWork se ha sacado de la chistera esta propuesta que apuesta claramente por un discurso inteligente y una calidad técnica apabullante.

«Monstruos contra alienígenas» se muestra como una saludable película que, utilizando los resortes del cine de ciencia ficción de serie B de los 50, esboza con acierto un inteligente ideario humanista concentrado en la inusual cruzada que comparten un grupo de monstruos contra la amenaza alienígena.

El dúo Rob Letterman-Conrad Vernon reivindica la primitiva revuelta de los freaks de Tod Browning y lo readecúa a una sociedad en la cual lo diferente no tiene cabida. Para tal fin, ambos creadores centran sus esfuerzos en dotar de sentido y coherencia al personaje central de la película: una joven que, a resultas de tropezar con un meteorito el mismo día de su boda, crecerá hasta alcanzar una altura prodigiosa. Secuencia a secuencia, el filme nos describe la progresiva asimilación que la protagonista hace de su nueva condición y descubre los beneficios de su nueva personalidad gigantesca. Para subrayar el carácter lúdico del mensaje, tropezamos con la enésima invasión alienígena que padece la Tierra a manos de un extraterrestre megalómano.

Conviene advertir que este filme está concebido para ser disfrutado en formato tridimensional, lo cual lastra buena parte del encanto de un efecto visual que potencia el guiño cinéfilo a películas como «Los crímenes del museo de cera» -la pelotita que golpea sobre la pala y se proyecta hacia el espectador- o el espectacular aterrizaje del letal robot terrícola que llega con intenciones menos pacíficas que el de «Ultimátum a la Tierra».

El homenaje a «El ataque de la mujer de 50 pies», los destrozos de Godzilla en Tokio y el guiño a los marcianos de Tim Burton coinciden a lo largo de una narración fluida y que tiene en el ataque a la ciudad de San Francisco su baza más espectacular.

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