martes, 3 de noviembre de 2009

Desde Cuba: No están todos los que son, ni son todos los que están



por Francisco Pascasio Blanco Ávila
caricaturista cubano


¿Se han fijado que lo más parecido a una caricatura es un dibujo infantil?

Igualmente comparable es la pintura primitivista o ingenua.

¿Por qué en edades tempranas hay tanta demanda por los “cómics” y los animados del cine y la televisión?

Es que en cada niño hay un caricaturista en potencia. Que se desarrolle o no, depende de su propia maduración. Para algunos esa afición conduce hacia las artes plásticas en general o de adultos se convierte en un pasatiempo. Los profesionales del humor gráfico, son aquellos que derivan en víctimas de una adicción crónica, como un alcohólico cualquiera. Ese es mi caso.

Pero en esta oportunidad trataremos de algunos casos significativos de caricaturistas ocasionales.

Empezamos con nuestro Héroe Nacional José Martí y una de sus autocaricaturas.

Recuerdo en mi infancia que el famoso tenor Enrico Caruso, no sólo tenía una voz capaz de matar un burro con un do de pecho. Fue también un sagaz caricaturista personal, lo cual testimonió el maestro Massaguer en sus memorias.






Otro grande por entonces del pentagrama, Xavier Cugat, catalán de nacimiento pero formado musicalmente en Cuba, triunfó en Hollywood como un excelente director de orquesta. Era tan bueno con la batuta en una mano como con el lápiz juguetón en la otra.

Sin apartarnos del pentagrama: Bobby Carcacés, intérprete, compositor, y uno de nuestros jazzistas más destacados, tiene una colección de originales dibujos cómicos sólo comparables con su propia producción de instrumentos musicales absurdos.


¿Y qué me dicen de Silvio Rodríguez? Casi imberbe era ya un consagrado en la revista “Mella” de la juventud, donde sus caricaturas más que caer por el hoyo, se elevaban en “El Hueco”, sección gráfico-cómica de la publicación. Tenía un gran futuro mucho antes de que se le ocurriera cambiar el pincel por la guitarra. No es de lamentar pues: Ningún caricaturista, presente, pasado o futuro; criollo o foráneo, ha brillado tan alto.

Conocí a Luis Felipe Carneado cuando me confesó sus habilidades caricaturescas aunque no lo hizo profesionalmente en los primeros tiempos de Prensa Latina ni después, al frente de la Oficina de Atención a Actividades Religiosas, donde tuvo una destacada participación.

Aún recordamos a Idalberto Delgado en el personaje protagónico de “Tito el Taxista” o el Paco de “Alegrías de Sobremesa”, series radiales y televisivas de gran comicidad. Pues bien, en cierta ocasión asistí a una exposición de caricaturas suyas, donde no quedó un solo compañero de la radio que pudiera escaparse de su irresistible pincel.


Lamento no poder ofrecerles copias de los trabajos gráficos de esos dos colegas, pero quería dejar constancia de ello.

Este es uno de los dibujos que tuve el privilegio de ver adornando originales del Poeta Nacional Nicolás Guillén, cuyos márgenes mostraban garabatos jocosos, que él iba realizando en la medida en que coqueteaba con su musa.

Todos recordarán a ese innovador de la noticia radial que hizo de la inmediatez su meta. El uruguayo, que triunfó primero en la radio manzanillera y posteriormente conquistó a la nación con “Haciendo Radio” por Radio Rebelde.



Pues bien: Es poco conocido que Jorge Ibarra colaboró mucho tiempo con PALANTE bajo la firma de Zaba, apócope de su segundo apellido, Zabaleta.

Por último, traigo algunos ejemplos que para mis vecinos resultará una revelación:


Corría la década de los años 70 en el pasado siglo, cuando dos inquietos jóvenes estudiantes compartían tareas sociales e inclinaciones al arte, comenzando sus pininos en el humorismo gráfico cubano. Ambos firmaban con seudónimos y hoy ocupan cargos de gran responsabilidad en la cultura nacional.


Uno firmaba Tato Páez o Tubal a secas, y el otro con sus iniciales AEP. Aquí van algunos de sus trabajos, entre ellos tres "tenis" en la cabeza. Otro dirigente de la esfera política llegó a tener un espacio fijo en la Revista “Bohemia” con el personaje cómico “Cheo el Cojo” y firmaba con sus iníciales: V.M.



Comencé con una interrogante y termino con un enigma: ¡Identifique a estos tres autores!

Fuente: ¡Ay, Vecino!

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