sábado, 6 de noviembre de 2010

Carlos Giménez, de profesión dibujante


Por: Juan Royo


El presidente de la Asociación de Autores de Cómic de España (AACE), Carlos Giménez (Madrid, 1941), es uno de los grandes maestros del cómic español. Candidato en 2009 a los Premios Príncipe de Asturias es Premio Yellow Kid del Festival Internacional de Roma (2002), Medalla al Mérito en las Bellas Artes en categoría de Oro (2003) y Premio Salón del Cómic de Barcelona (2005). Gran parte de la culpa la tiene El Cachorro del turolense García Iranzo. Y es que de niño, en la dura posguerra española, Carlos se imaginaba en los mares de Maracaibo al lado de Miguel Díaz Olmedo y de su fiel Batán luchando contra el temido Capitán Baco.


Su pasión por los tebeos (jugando y dibujando) la convertiría en su profesión tras conocer en 1958 a López Blanco, autor de Las Aventuras del FBI, quien lo ficha como ayudante. Posteriormente entra en contacto con otros dibujantes como Esteban Maroto y Adolfo Usero con quienes comparte el estudio del Manzanares. Trabaja para Iberaf (Drake & Drake), Maga y otras editoriales y tras dibujar a su famoso vaquero Gringo para Selecciones Ilustradas se traslada a vivir a Barcelona en 1964. Aquí forma comunidad primero con el Grupo La Floresta: Maroto, Suso Peña, Ramón Torrents, Usero y Luis García y después sólo con estos dos últimos en Premiá de Mar. De esa época es Delta 99 y su primera gran serie: Dani Futuro así como el tríptico El Miserere, El Mensajero y El extraño caso del Sr. Valdemar.

La obra de Carlos se hace más personal y para ello no rechaza influencias de García Lorca, Miguel Hernández, León Felipe, Gustavo Adolfo Bécquer, Jack London o Edgar Allan Poe. Las inquietudes intelectuales despiertan también su compromiso político. En la revista satírica El Papus dibuja historias que más tarde se reunirán en los álbumes España, Una..., España, Grande... y España, Libre.

De forma similar Paracuellos ve la luz serializada para luego ser recopilada. Aquí Carlos muestra su terrible, dolorosa y desgraciada infancia en desgarradoras y opresivas viñetas. Para Carlos no hay medias tintas, los malos son malos y los buenos, buenos. Y como tal son dibujados, exaltados y terroríficos, los primeros, equilibrados y bellos los segundos. Sobrecogedora crudeza también la de Barrio y Los Profesionales que ahondarán en recuerdos y miserias de una España pobre e inculta.


En 1983 Giménez vuelve a Madrid y publica Romances de andar por casa, la historia única Bandolero e Historias de sexo y chapuza (memorables son los guiños a su amigo Miguel Fuster). Entre sus últimas obras se encuentran los cuatro volúmenes de 36-39. Malos tiempos. Giménez también ha realizado story boards tanto para el cine -Mar de luna  (Manolo Matji, 1993), El espinazo del diablo (Guillermo del Toro, 2001) o Hable con ella (Pedro Almodóvar 2002)- como para campañas publicitarias (Chocolates Huesitos, 1996).


*Este texto pertenece al libro de Juan Royo ‘Un tratado de cómic’, publicado por 1001 ediciones. Zaragoza, 2010.

Fuente: Antón Castro

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