martes, 31 de marzo de 2009

La Revolución Cnemidophorus Exsanguis, Primera Parte.


La Revolución Cnemidophorus Exsanguis, Primera Parte.
Innita: La Entrevista Rockin' Stone.
By: Jill Fairchild.

Al salir del aeropuerto estrenando uno de los nuevos helicoptaxis, primeros en Suramérica, apenas hace un par de semanas, y ver desde el cielo una panorámica color esmeralda, veo que es cierto: Bogotá es una isla paradisíaca, germinada en mitad de una sabana de fértil suelo cuya tierra negra permite generar cultivos en cualquier jardín o matera de casa y en cualquier momento del año. De hecho, en el aeropuerto se lee en un cartel la hospitalaria frase “Bienvenidos a Bogotá, la Pomona Sudamericana” sugerida por Naomi Díaz, la actual presidenta de Colombia, al iniciar su gestión el año pasado. Pomona, como la diosa romana de las frutas, dado que las calles y avenidas bogotanas están llenas de árboles frutales que son aprovechados por el peatón desprevenido, arrancando una de las tantas frutas que colorean la ciudad mientras pasea por la misma. El nivel de civismo en Bogotá podría ganar en una encuesta al más amigable barrio de San Francisco, mi ciudad. La razón del agradable ambiente de ésta muy amada ciudad latinoamericana se remonta décadas atrás: el gran cambio que tuvo la ciudad fue el 9 de abril de 1948, cuando la popular líder chocoana Juana Elisa Gaitán fue elegida como la primera mujer que llega a la presidencia en este país y desde su posición implantó drásticos cambios visionarios, adelantados a su tiempo, más conocidos en su conjunto como el Gaitanazo, cambios como la prohibición y clasura de negocios de industrias cárnicas y lácteas en toda Colombia, inspirada en su viaje a Inglaterra unos cuantos años atrás para conocer al londinense Donald Watson y su pensamiento ético que recién había acuñado bajo el término veganismo. 61 años después la ciudad aún ve los frutos que sembró Elisa. Una ciudad soñada, humilde, acogedora que sin embargo, es como una jaula de oro para la canaria rosada llamada Innita. “Necesito mar”, confiesa con un gesto similar al de un paciente frente a una droguería. “Cuando no estoy en gira, necesito, casi como comer todos los días, ver el beso del océano con el cielo”. Es que para esta cantante y compositora, hasta la ropa es un sinónimo de prisión.

Un nuevo helicoptaxi reaparece en la terraza del hotel en el que me hospedo y me traslada rápida y silenciosamente hasta mi cita con Innita. Estoy maravillada con estos helicoptaxis, fueron importados para Colombia desde México, y son fabricados allí, por una alianza México-Alemana, obvio, en Ciudad de México, la capital más limpia del planeta; Bogotá es la tercera luego de Pekin. Los he citado pues supe que la tecnología de los zeppelines que va a usar y quemar Innita para sus conciertos se derivan de la misma empresa, así que no hay que temer con obsoletas emisiones de dióxido por sus conciertos. La calle 69 sur de Bogotá, donde está mi hotel, es más conocida como el Boulevard de los Extranjeros, por la cantidad de suntuosos hoteles habitados por turistas. En general el Sur es la zona más tranquila, y arborizada de Bogotá, donde, al mismo estilo de NY, hay varios barrios poblados por inmigrantes. Está el barrio Germania, más lleno de austriacos que de alemanes, el barrio Madrid, junto al barrio Catalunya; los barrio Francia e Inglaterra, irónicamente habitados al revés, es decir por ingleses y franceses; y claro, está el barrio Roma, donde inicia la novela de Innita, y según los bogotanos, es el barrio más pintoresco de Bogotá. Son las 11:31 am del 31 de marzo de 2009, y el helicoptaxi desciende en un paradero, a dos cuadras de mi cita con Innita. La nudista Innita huele a jardín floral, recién bañada, recibiéndome en su “apartamento de emergencia” de Bogotá, donde vive junto a No, su reservada novia bióloga. El apartamento no es precisamente “loft” pero sí es espacioso, alto, de pocas paredes y algo vacío, con olor a recién pintado, Sí, da la sensación de ser un sitio de emergencia, es lógico ya que por un lado, su novia viaja mucho a Centromérica a investigaciones biológicas de campo, además que es en Santa Marta donde Innita tiene su arsenal de instrumentos y vivencias. Apenas vestida con una amplia sonrisa y unas botas/sandalias al estilo Romano, totalmente alusivo a su primera novela escrita y nuevo álbum “Roma", lanzadas simultáneamente hace 3 semanas del cual ya está inquieta por iniciar su gira este 21 de abril, en Italia. Acompañadas por una malteada de leche de avellanas con manzana y maracuyá, Innita abre sus rosados ojos y me comenta con sincera sorpresa cómo ha sido la rápida acogida de su doble estreno. “Pensaría que la novela y el álbum serían 2 públicos diferentes, pero por la respuesta inicial que he recibido estas semanas parece ser que los lectores y melómanos se ha fundido en mis 2 obras”. Innita da un ruidoso y largo sorbo a su malteada y prosigue, acercándome su e-book para mostrarme en pantalla con el dedo las líneas que empieza a leer de la primera reseña que le han hecho de su novela. La crítica ha escrito que, aún cuando el fin del género masculino no es algo que el público en general quisiera leer, es el “estilo despreocupado, ágil y sin pretensiones con que Innita nos cuenta paralelamente el gradual fin del romance de la periodista Romina Rinotti, su protagonista, con su novio el violoncelista, al lado de la pandémica muerte de todos los hombres, es para sorpresa de muchos, más interesante que lo que inicialmente se temía como un novelón amarillista. De hecho, el final sorprende, no por el suceso que no es sorpresivo del todo, ya que desde el inicio es casi reiterativo, sino por la sensación que deja, igual que salir de un restaurante de cinco estrellas: se disfruta del postre recordando cada platillo que vino antes. Así mismo, la novela ‘Roma’ a pesar de su inusual temática, es algo con que el lector puede degustar y sentirse identificado en infinidad de pasajes”. Le confieso a Innita que no he terminado de leer Roma, pero comparto la misma sensación del crítico: no tiene el sabor shakesperiano de un fin inevitable, sino más bien la extinción masculina sirve de excusa para desnudar bajo otra óptica muchos comportamientos humanos en lo que a romance y supervivencia se refiere. La música por otro lado, no vendría a ser la banda sonora del libro; son dos cosas muy diferentes en cuanto a concepción e Innita parece haber sido muy consciente de ello. Sí, hay ciertos hilos comunes que entrelazan la novela con las canciones, como la mención de Romina en más de una de sus líricas, pero sus objetivos son tal cual sus naturalezas: la Roma novelada permite re-crear al lector su propio imaginario silencioso, y la Roma musical sirve para, bueno, para lo que el rock en general produce: ganas de desatar energía ya sea gritando los coros, saltando, imitando los solos en “air guitar” encerrado en el cuarto, o también encerrado en el cuarto haciendo el amor. “En español Amor es Roma en viceversa; Roma es la cuenta regresiva, es la urgencia . .…”, Innita me dice, interrumpiéndose dudando del término y se corrige, “es la brecha entre lo que quieres y cómo finalmente lo consigues, así hayan muchos sacrificios por experimentar de por medio, no es nada que alguien no haya ya escrito o cantado antes, excepto que en este caso, lo que se sacrifican no son gladiadores sobre la arena de un coliseo, sino, mmm, todo lo masculino”. El coliseo, el mundo. Innita sonríe, yo no la llamaría sádica, sino comediante.

Fin Primera parte.



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The Cnemidophorus Exsanguis Revolution, Part One.
Innita: The Rockin' Stone Interview.
By: Jill Fairchild.

When I was leaving the airport using one of these new helicoptaxis, first in South America, just a couple of weeks ago, and seeing from the sky a panoramic emerald color, I see that it is true: Bogotá is an island paradise, germinated in the middle of a savanna of fertile land which its black soil allows to generate any garden or plantpot in any home and at any time of year. In fact, at the airport reads a poster in the hospital phrase "Welcome to Bogota, the South American Pomona" suggested by Naomi Díaz, the current president of Colombia, beginning her administration last year. Pomona, the Roman goddess of fruit, as the Bogota streets and avenues are full of fruit trees that are used by the unwary pedestrian, uprooting one of the many fruits that color the city while walking by it. The level of civility in Bogotá could win in a poll to the most friendly San Francisco, my city. The reason for the pleasant atmosphere of this much loved city in Latin America goes back decades ago: the great change which changed the city was April 9, 1948, when the popular Chocó-native leader Elisa Juana Gaitán was chosen as the first woman to reach the presidency in this country, and from her administration introduced drastic visionary changes, ahead of her time, known as “Gaitanazo”, changes such as prohibiting business and closure-down meat and dairy industries throughout Colombia, inspired by her trip to England, few years before, to meet Donald Watson and his ethical thinking that he had coined under the term veganism. 61 years later, the city still sees the fruits that grew Elisa. A dreamed, humble, welcoming city like this is, however, such as a golden cage for the pink canary singer called Innita. "I need the sea," she confesses with a gesture similar to a patient in front of a drugstore. "When I'm not on tour, I need, almost like eating every day, see the ocean kissing the sky." Even, for this singer and composer, the clothing is synonymous with prison.

A new helicoptaxi reappears on the terrace of the hotel where I stayed and I moved quickly and quietly until my appointment with Innita. I am amazed with these helicoptaxis, they were imported to Colombia from Mexico, and are manufactured there, by a Mexican-German alliance, in Mexico City of course, the most cleaned capital of the world, Bogotá is the third after Beijing. I've said this since I knew that the technology of the zeppelin Innita is going to use and burn for her shows arise from the same company, so no fear with obsolete dioxide emissions in her upcoming shows. The 69th south side Street of Bogota, where my hotel is, is best known as the Boulevard of Foreigners, due to the magnificent hotels inhabited by tourists. In general, the Southside is the most quiet, wooded zone of Bogotá, where, in the same style of NY, there are several neighborhoods populated by immigrants. Germania district is more full of Austrian than German, the Madrid district, next to Catalunya district; the district France and England, ironically that is backwards inhabited by English and French, and of course, there is the Roma district, where the novel of Innita begins, and according to Bogotá People, the most picturesque district of Bogotá. It’s 11:31 am on March 31, 2009, and the helicoptaxi landed in a parking lot, two blocks from my appointment with Innita. The nudist innita smells like floral garden, freshly showerhed, receiving me in her "emergency apartment" in Bogotá, where he lives next to No, her discreet girlfriend biologist. The apartment is not exactly "loft", but it is spacious, high walls and a bit empty, smelling like freshly painted; yes, it gives the feeling of being an emergency place, it makes sense because on the one hand, her girlfriend travels a lot to Centramerica for biological research, moreover, it is in Santa Marta where Innita has her arsenal of musical instruments and experiences. Just wearing a broad smile and some Roman-style boots/sandals totally allusive to her first novel written and a new album, ", Roma", released simultaneously 3 weeks ago, and she is already excited about starting her tour this April 21, in Italy. Accompanied by a hazelnuts-mylkshake with apple and passion fruit, innita opens widely her pink eyes and says tome with genuine surprise how fast has been the well-criticized reception of her double debut. "I used to think that the novel and the album would be for 2 different audiences, but the initial response I have received these past weeks it seems that readers and music lovers have been merged into my 2 works Innita gives a loud and long sip to her milkshake and continues, approaching to me her e-book to show on screen with her finger appointing the lines she begins to read about the first review made of her novel. The critics have written that, even when the end of the male gender is not something the general public wanted to read, is the "carefree style, fast and unpretentious innita tells us paralleled the gradual end of the romance of journalist Romina Rinotti, its protagonist, with her boyfriend the cellist along to the pandemic death of all male, is to the surprise of many, more interesting than what initially was feared as a yellowish ‘pulp-fiction’. In fact, the ending surprises, by not the incident that is not entirely surprising, ‘cause from the beginning is almost cited repetitive, but because it leaves the impression, like leaving a five star restaurant: dessert enjoyed reminding each dishes that came before. Likewise, the novel 'Roma' in spite of its unusual subject matter, is something that the reader can taste and feel identified in numerous passages." I confesses Innita I have not finished reading Roma, but I share the same feeling of a critic: It does not have a Shakespearean-flavored inevitable end, but rather the extinction of male gender serves as excuse to strip-tease, in another view, many other behavior as a romance and survival are concerned. The music on the other hand, would not be the soundtrack of the book, they are two very different things in terms of conceptualization and Innita seems to have been very conscious of it. Yes, there are certain common threads that weave the novel with the songs, as Romina is mentioned in more than one of her lyrics, but her goals are as is their nature: Roma the novel allows the reader to re-create their own quiet imaginary stage, and the musical Roma is to, well, for what the rock generally produces: desire to unleash energy either screaming vocals, jumping, locked in the room mimicking the solos on "air guitar" or locked in the room making love. "In Spanish Amor (Love) is backwards Roma; Roma is the countdown, is the urgency. . ... "Innita says to me, interrupting and doubting of the word is corrected,"is the gap between what you want and how to finally you get it, in despite of so many sacrifices have experience in the middle; it is not something had not already written or sung, except that in this case, it is not gladiators on the arena of a coliseum whom are sacrificed, but mmm, each and very male”. The Coliseum, the world. Innita smiled, I would not call her sadistic, but comedian.

End of Part One.

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